Hoy
creo que este blog va a dar un giro de 180 grados después de esta entrada y es
que lo que me pasó ayer tengo que contárselo a todo el mundo, abriría la ventana
y les gritaría a mis vecinos que ayer eche un polvo increíble. Pero creo que
hasta el panadero me lo ha notado en la sonrisa, me siento más liberada, más contenta, hasta
me miro al espejo y me veo más guapa, cosa que me preocupa ya que empiezo a
pensar que lo mismo estos días atrás tenía cara de mal follada.
Todo
comenzó, ayer sobre las dos y media de la mañana, estaba en un garito y me salí
a fumar, me había dejado el bolso dentro y no tenía pitis, así que me acerque a
un chico que estaba con una chica y otro chico y le pedí uno. Me dijo que el
que llevaba en la mano era el último, así que se lo quite y me aleje unos
metros donde me lo quitó y se negó a compartirlo conmigo. Tuve que buscarme un
poco la vida para conseguir un piti y cuando por fin lo tenía apareció otra vez
este chico a darme conversación y sin darme cuenta yo estaba compartiendo mi
cigarro con él.
Criticamos
el sitio en el que estábamos y empezamos
a hablar de cosas que ni me acuerdo, pero sé que al rato nos habíamos dado un
beso y yo estaba pidiéndole entre risas permiso para meterle mano en un banco que había en la otra acera de donde había empezado a fumar. Entramos al
garito, recogimos nuestras cosas y nos fuimos andando sin rumbo, riéndonos, metiéndonos
mano, besándonos como si no nos hubiésemos conocido hacía unos minutos. Me cogía de la mano y me acercaba a su paquete, yo estaba cada vez más húmeda e iba notando
como su miembro estaba excitado, como iba creciendo en mi mano, estaba
claro que la noche no iba a terminar ahí.
Me dijo que estábamos cerca de su casa y me
preguntó si me apetecía subir, obviamente no pude negarme ante esos ojos
azules, esa barba de dos días, esas manos que me apretaban fuertemente contra
él, y ese miembro que estaba oprimido bajo sus vaqueros y me pedía a gritos que le liberase. Empezamos a andar y hubo un momento en el que
yo no sabía ni en qué zona estábamos así que cuando llegamos a su casa decidí
mandarles a mis amigas un whatssap con la ubicación.
Entramos
al salón y encendió una lamparita con una luz muy tenue, nos sentamos en un
sofá y yo al rato me tumbe con la cabeza entre sobre sus piernas, me desabroché la camisa y metió sus manos por debajo
de mi sujetador, sentí sus manos por primera vez sobre mi piel, sobre mis
pezones, notaba como iba creciendo su miembro.
Me incorporé y metí mis manos por dentro de su camiseta para acariciarle el pecho
y cuando me quise dar cuenta ya me había quitado la camisa y el sujetador y
estaba acariciando mis pechos con su lengua, yo le pedí que me diese pequeños
mordiscos y así hizo, mientras él se centraba en mis pechos yo le desabroché el
pantalón se lo baje levemente, al igual que los calzoncillos y saqué su
miembro, en ese momento solo tuve ojos
para el tamaño de su capullo, el cual estuve acariciando sentada a horcajadas
sobre el chico. Hizo un comentario muy positivo acerca del tamaño de mis
pechos, y reconozco que no suelo hacer esto
pero le pregunte que si le gustaban y antes de que respondiese le estaba
apretando la cabeza contra ellas, restregándome su cara por mis tetas y
obligándole a chuparme los pezones metiéndoselos en la boca y agarrándole de la
nuca para que no pudiese apartarse.
Su mano
fue bajando a mi pantalón, me lo desabrochó y al ver el difícil acceso que
tenía en esa postura m tumbo en el sillón y me los quito, hizo lo mismo con mis
braguitas y ahí estaba yo, desnuda en un sillón con un chico desconocido, que
se estaba quitando los pantalones y en una casa cuya ubicación desconocía.
Empezó a acariciarme el clítoris sin
centrarse en el demasiado ya que me acariciaba toda la vagina extendiendo mi
flujo por toda ella y pellizcándome mientras los pezones, bajó su cabeza y empezó
a lamerme, yo empecé a gemir mientras su lengua me humedecía aún más de lo que
ya estaba, me hundía la legua entre los labios y empezaba a deslizarla en todas direcciones, yo involuntariamente cerraba mis muslos contra
su cabeza y entonces introdujo sus dedos dentro de mi mientras seguía lamiéndome.
Yo no podía parar de gemir cuanto más gemía más se excitaba, yo necesitaba
sentirle dentro así que me incorporé, él se sentó y al ver su polla tuve la
necesidad de metérmela en la boca, así que empecé a darle lametazos en los
huevos mientras le pajeaba lentamente y me metí el gran capullo en mi boca, estaba
muy cachonda así que mientras yo me empecé a hacerme un dedo le lamía la polla de
arriba abajo, me la metía entera en la boca, me la sacaba estaba desatada, de
hecho me auto-di las gracias por haberme decidido a salir esa noche.
Lo más
lógico hubiese sido hacerlo en el sillón pero había un ventanal enorme que daba
a un balcón que me llamó la atención, le propuse hacerlo contra él ventanal y
así hicimos le di la espalda puse levemente mi culo en pompa y me la metió sin
ningún problema, dijo que tenía el coño ardiendo algo que me puso muy cachonda
y empezó a metérmela y a sacármela cada vez más fuerte, mis pezones estaban durísimos contra el frío cristal del ventanal.
Me dio un par de azotes que me
hicieron gemir, se empezó a reír y me dijo que a ver si tenía cojones a
gemir así fuera, abrió el ventanal y salimos al balcón, me agarré a la barandilla y comenzó
otra vez a metérmela, desnuda a las 5 de
la mañana, follando en un balcón, sintiéndome observada por las pocas personas
que pasaban, hasta que un chico en bici
se detuvo en la acera de enfrente y comenzó a mirarnos, automáticamente yo empecé a
ponerme muy nerviosa, pero me ponía mucho y empecé a gemir, me introdujo un dedo en en ano y subió el ritmo, yo empecé a gemir a gritos y a pedirle que me la metiese más duro, me estaba encantando, notaba que me salía de mi cuerpo, me daba igual la temperatura polar que hacía en la calle, yo estaba ardiendo, gemía y gemía hasta que
me corrí.
Mientras llegaba al orgasmo el chico me agarró del pelo y me preguntó al oído si
me estaba gustando y recalcaba que el chico de la bici seguía detenido, cada vez iba más rápido, me follaba cada vez más fuerte entonces me apartó se acercó a la
barandilla y se corrió regando la acera desde un quinto piso (menos mal que el de la bici estaba en la otra).
Entramos al salón, y lo único que pude decir fue “Dios, vaya locura” él se rio, nos vestimos, me invitó
a un descafeinado, me acompañó abajo a pedir un taxi y me fui. No sé cuándo volveré
a decirle de quedar, pero dar por hecho que lo pienso hacer. . Ahora
cada vez que me acuerdo me da mucha vergüenza todo lo que paso, pero disfrute
como hacía tiempo y además en el taxi le busqué banda sonora a ese polvo:
" sigue su show en el ascensor, luego probaremos en algún balcón, fuego, hay fuego grita algún mirón, vienen los vecinos con el extintor." Pereza-Ella tiene un don
