Quedamos sobre las 10 de la noche íbamos a salir a cenar y
luego tomarnos un par de comas, muy caballeroso vino a buscarme a casa. Cuando
llegó a mi portal pude ver desde la ventana como aparcaba en doble fila, automáticamente
me dio un toque, cogí el móvil, las llaves y metí unos condones en el bolso por
lo que pudiese pasar.
En el ascensor m coloqué el escote, me ajusté el vestido y
me despeiné un poco el pelo para que no pensase que había estado un buen rato
arreglándome, al salir del ascensor conté hasta 20, por aquello que dicen de
que hay que hacer esperar a un hombre. Abrí la puerta del portal mirando a
todos los lados, fingiendo que no sabía donde había aparcado. Al mirar hacia su
coche puse cara de sorprendida, abrí la puerta y me senté dirigiendo mis
piernas hacia él con el fin de poner mis muslos a su disposición.
Efectivamente, es un chico al que ya tengo pillado el punto y puso su mando en
mi muslo y lo empezó a acariciar con su habitual frase "que suave eres
coño", yo le acaricié su cara sin parar de mirarle fijamente a sus ojos
azules, entonces nos dimos un pequeño beso y arrancó.
Conducía sin rumbo hasta que me preguntó que dónde quería
ir, justo entonces aproveché el semáforo para aludir al calor que hacía,
quitarme la pasmina y dejar mi escote a su disposición. El semáforo se puso en
verde asique solo tuvo tiempo para echarme una mirada. Yo tengo que
reconocerlo, este chico me pone mucho y mientras conducía llevé la mano a su
paquete y empecé a acariciarlo mientras muy despacio y con un tono muy bajito
le proponía empezar la noche por el postre. A los 10mnts estábamos en nuestro
picadero habitual, apagó las luces, quitó las llaves y me invitó a saltar
primero a los asientos de detrás.
Y allí estábamos, a las 10 de la noche en los asientos de
detrás de su coche besándonos apasionadamente, apretaba mis tetas en sus manos
mientras me recorría su cuello a besos, me quito el vestido muy
precipitadamente, el sujetador y las braguitas mientras él seguía estando
vestido, al principio me impacto, me notaba muy adelantada, pero entonces me dijo que me
tumbase, en un coche es muy difícil, pero me arrimé a la ventanilla y me dejé
caer.
Él me separó las piernas, se agachó y empezó a deslizar su
lengua muy suavemente de arriba abajo
por mi rajita, cuando comencé a mojar más de lo que ya lo estaba haciendo desde
que me había subido al coche, empezó a besarlo, su barba rozaba mis labios,
pero no era molesto, al contrario, le daba placer, su lengua se fue moviendo
más y más rápido por toda mi vagina, absorbía, soplaba, besaba.. mi vagina
comenzó a tener contracciones y a partir de ahí se centró más en mi clítoris,
introdujo primero un dedo en mi vagina, y posteriormente otro, notaba mi clítoris muy caliente y como ese
calor se iba extendiendo por todo mi cuerpo, mojaba cada vez más y más, no
podía parar de gemir, le apretaba la cabeza contra mí, para sentir más su
lengua, chupaba mi clítoris de arriba abajo, y luego en círculos, hasta que el
placer se apoderó de mi, le agarré del pelo mientras gritaba y cuando terminé
de correrme, empapada me acaricié la vagina y le introduje mis dedos mojados en
mi flujo en su boca y me los chupó.
Le desnude a él muy lentamente mientras nos besábamos, y
empecé a acariciar su pene ya erecto, me agache hacia él, y empecé a dar
pequeños lametazos por su capullo, mientras le acariciaba los testículos, y
mientras que con mi mano le hacía una paja suavemente, me introduje sus huevos
en la boca y se los chupe, los besaba,
los lamía como nunca lo había hecho y luego me introdujo su pene en la boca, el
puso su mano en mi cabeza e iba marcándome el ritmo, cada vez iba más y más rápido,
notaba que le estaba encantando y entonces me levantó la cabeza, me agarró las
tetas fuertemente y me dijo que me la quería meter, me tumbé abrí las piernas y
se puso encima de mí, cada vez hacía más
calor en el coche, introdujo su polla en mi vagina sin ningún problema y empezó
a moverse mientras la metía y la sacaba con mucha fuerza, cada vez que se
apretaba contra mi yo gemía, me pellizcaba
los pezones fuertemente, cada vez iba más y más rápido hasta que se tumbó sobre
mí, me apretó entre sus brazos y note como se corría.
Nos quedamos unos
segundos abrazados, nos miramos, nos incorporamos, nos vestimos y nos fuimos.
Lo único que puedo decir ahora es que necesito volver a quedar con él y más después
de recordar esto.